| El medio
radiofónico se presta de forma extraordinaria
a la difusión del Evangelio, mucho más
del medio televisivo, porque puede alcanzar a las
personas en cualquier lugar: en casa, en el trabajo,
en el coche.
La de Radio María
es una obra de evangelización a través
de los medios de comunicación que se apoya
en el voluntariado, y esa es otra de sus características
relevantes.
La emisora desea ser también
un instrumento de consuelo, ofreciendo una palabra
de apoyo a los enfermos, a las personas solas, a
las personas que sufren en el cuerpo y en el espíritu,
a los presos y a los ancianos.
Aunque los radioyentes potenciales de Radio María
estén bien representados por radioyentes
de diferentes edades y extracciones culturales,
no hay duda que en sus programas se pone una atención
preferencial hacia los pequeños y los simples
de los cuales se habla en el Evangelio.
Los testimonios diarios de
personas que han vuelto a Dios escuchando Radio
María son incontables.
Justo por el carácter
espiritual de su programación, Radio María
excluye toda forma de publicidad, hoy en día
considerada indispensable también por los
medios de comunicación católicos.
La financiación se
basa exclusivamente en las libres donaciones de
los redioyentes, quienes, en último análisis,
son los que deciden si este tipo especial de experiencia
debe continuar.
Junto con la oración
y en unión con la misma, se encuentra la
evangelización, como medio fundamental para
llamar a la conversión.
No se trata de un “pensamiento
espiritual” introducido en una parrilla de
programación secular, sino de una programación
que quiere poner a disposición de todo el
público la extraordinaria riqueza de las
Sagradas Escrituras, de la Doctrina de la fe y de
la moral, de la espiritualidad, de la cultura y
de la tradición propias del catolicismo.
A una catequesis genérica
accesible a todos, se acompañan catequesis
más especializadas, dirigidas especialmente
a chicos y jóvenes.
“La gente necesita
una palabra auténtica.
Palabra que construya y no divida, que infunda confianza
en los corazones asustados, palabra dura, simple,
que anuncie amor y verdad.
Esta palabra es el mensaje de la salvación.
Es Cristo mismo.
De esta palabra vosotros sois los anunciadores,
pero sobre todo tenéis que ser los testigos.
Solamente la palabra detrás de la cual se
esconde un testimonio de vida, la palabra crecida
en el terreno de la fe, de la esperanza y del amor,
tendrá la fuerza de convencer y de formar
al hombre.
Podrá convertirse en el instrumento de la
nueva evangelización”.
(Juan Pablo II a los radioyentes de Radio María.
23 de marzo de 1994)
La primacía de la
oración y de la evangelización, como
instrumentos de conversión y de acercamiento
a Dios, no excluye transmisiones dedicadas a la
promoción humana, especialmente las dedicadas
a la familia, a la educación, a la salud
y los espacios dedicados a la información,
que permiten un conocimiento de los acontecimientos
del mundo y de la Iglesia con una perspectiva sobrenatural
de esperanza.
Además, algunos momentos
de inteligente y sano entretenimiento se encuentran
presentes para favorecer la alegría y el
espíritu de familia.
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