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Noticias y Eventos de Radio María Panamá


El Recorrido Nuestra Señora de Luján

Desde México hasta República Dominicana

Aquí les traemos el Recorrido de la Virgen de Luján de este año: 2005- 2006, desde la Basílica de Guadalupe- México hasta República Dominicana.

 

Queridos Amigos:

Partir y siempre partir… es el modo de peregrinar de la Virgencita de Luján.
Tuvo su misita de despedida en la Basílica de Ntra. Señora de Guadalupe, en México y comenzó su descenso hasta Panamá, pasando por El Salvador, único país de Centro América que le faltaba visitar.
En Panamá tuvo un tiempo de mucha actividad. Diciembre fue un mes muy intenso; tiempo en que fue festejada junto con la Virgencita de Guadalupe.

Por cuarto año consecutivo, en la Capillita que lleva su nombre, en un Pueblito de la Provincia de Veragua, Soná, Ella tuvo su Fiesta. Esa Fiesta que se va extendiendo gracias a la gente, que durante el año, la lleva por las distintas Comunidades del Pueblo y de la montaña. Después, esa misma gente que en su casa la recibió le devuelve la visita para el día de su Fiesta.
Una larga peregrinación de unas 5 horas se inició el día de su víspera; se fue pasando por las distintas Comunidades, que la tienen a Ella como su Patrona y se fueron uniendo a ese caminar, con las anditas, que llevaban a la Virgen. Se caminó hasta finalizar en su Casita.
Al día siguiente, jinetes con sus caballos y banderas de los dos países hermanados: Panamá y Argentina, escoltaron a la Madrecita en su tradicional Procesión. Se caminó por todo el pueblo, y fue en el Hospital donde las autoridades, trabajadores de la salud y enfermitos, la recibieron con gran alegría y les ofrecieron refrigerio a los cansados peregrinos.
En la Procesión se bendijo a los altares, que la gente sencillamente colocó delante de sus casas; a continuación la Misa solemne, su Acto Cultural con sus músicas y bailes típicos Panameños y Argentinos y, para finalizar, un entusiasmado Campeonato de Fútbol entre 4 Comunidades. Allí la Virgen tuvo su propio equipo y su primer Trofeo.

En otra Comunidad, pero de la Provincia de Herrera, el año pasado nos habían pedido un Cristo para que “acompañara a su Madre”; allí la Virgen de Luján, es también Patrona de esa Capilla y de la Comunidad. Ese mismo año, cuando pasamos por el Santuario de Esquipulas, en Guatemala, el Cristo Negro hizo un milagro: “quiso viajar muchos kilómetros para este año estar al lado de su Madre”. En agradecimiento la Comunidad, puso su Fiesta Patronal, el solemne día de la llegada de su Hijo.

La Virgencita de Guadalupe también quiso sobresalir en su Fiesta, en la Provincia de Coclé. Luego de un año de espera, llegó la réplica; regalo del Rector de la mera Basílica de Ntra. Señora de Guadalupe en México, que la donó a esta Comunidad, ya que durante 12 años, le ha sido siempre fiel. Ahora ellos están preparando con mucho amor “El Cerrito de la Virgen” donde al año, lucirá con todo su esplendor en una Ermita, a la vera del camino. Como en el Tepeyac la Virgencita Morena quiere dejarse visitar por todas las Comunidades de los alrededores y demás devotos, que en Peregrinación lleguen a sus Pies para suplicar, rezar, agradecer.

Y así fueron pasando los días del mes de diciembre donde la Virgencita nos fue preparando para la venida de su Hijo: “Navidad”, Dios con Nosotros.

Pasada las Fiestas, República Dominicana esperaba ansiosa. Este pequeño pedazo de la Isla Caribeña, que comparte con Haití; tuvo la dicha de ver peregrinar a la Virgencita de Luján, día tras día, durante un mes. La pequeña imagen de la Virgen de Luján, en su casita, recorrió sudorosa las calles de Santo Domingo, para descansar cada día, en un barrio muy pobre, Los Coquitos”, ubicado al lado del Mercado Popular de Frutas y Verduras. Allí, cada tardecita, la esperaban jubilosos una bandada de niños, dominicanos y haitianos. Esa era la hora de jugar y compartir “a lo niño” con los niños. Luego vendría la hora de mirar juntos, en el único televisor que había, un rato de televisión hasta que la electricidad se cortara. Es gente muy sacrificada, que durante años soporta la falta de 12 horas de luz diaria y de agua. Muchas cosas lindas se vivieron en estas tierras, por ejemplo, la llamada “Hora Santa”.
En uno de esos días, una abuela dominicana que vive en Argentina, quiso rezar por su nietito enfermo. Ella le había prometido a Dios que cuando regresara a su tierra, iba a hacer una “Hora Santa con los Niños”. Los niñitos de dominicana pidieron a Dios y a la Virgen para que su nietito se mejore y se sane. Ellos rezaron con fervor, luego sacaron cantando en Procesión a la Virgen por los callejones de su barrio y terminaron con un delicioso arroz con leche y canela. Otro día, pasando por la calle y repartiendo estampas a la gente, que “miraba a la Virgen,” nos invitaron a pasar a la “hora Santa” de una abuela de 107 años, que había muerto hacía 7 meses. Familiares y amigos reunidos rezando y luego compartiendo unas sencillas galletas y dulces.

Este año tuvimos la gran pena, de no poder visitar Haití. Todas las circunstancias se dieron en contra. Apenados buscamos a los muchos haitianos que viven en Santo Domingo. Así pudimos visitar un batey donde viven y trabajan en la zafra, miserablemente viviendo, miles de haitianos: “sin recursos, sin escuela y sin misericordia de nadie”.

Como siempre lo quiere y lo hace; la Virgen se las ingenió para ir a la cárcel de hombres, más de 5.000 presos. Estar con ellos, charlar y escuchar. Haciéndonos “ver” los milagros que ella hace en medio de sus hijos: “apareció dibujada en una gran gotera del techo”; en uno de los pabellones, estaba la Sagrada Imagen de su Patrona, “Nuestra Señora de la Altagracia,”

También, como hace dos años quiso ir a visitar el interior de República Dominicana. ¡Cómo la recordaban! Los jóvenes nos hacían de guía. Por los caminos nos llamaban para tocarla, recibir gracia de Ella y recordar las fechas, hora y circunstancias del “anterior encuentro”.
Y siempre presente delante de la Virgen, esa oración silenciosa de nuestro pueblo latinoamericano y caribeño: “su dolor callado, su pena contenida, su súplica ardiente, su esperanza
inquebrantable”.

Con cariño.

Padre Raúl Gabrielli (Misionero Itinerante de la Virgen de Luján)
Hna. Lidia Walas (Misionera Itinerante de la Virgen de Luján)



 

 

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